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SUPERVILLANO
Por: Héctor Bustamante
¿Nunca has sentido ganas de tener un superpoder? En tu vida cotidiana, enfrentando las situaciones que nos llegan a amargar el día: volar para evitar el tráfico, supervelocidad para acabar rápido con la tarea o el trabajo, detener el tiempo para evitar escuchar al maestro sermonearte, superfuerza para quitar el carro del idiota que se estacionó afuera de tu cochera, psicoquinesia para jalar los objetos hacia ti cuando estás sumamente ocupado, leer la mente de tu novio o novia cuando están enojados por alguna tontería, incluso poder regresar en el tiempo para arreglar todos y cada uno de los aspectos que no te gustan de tu vida. Imagina que los tienes. Todos los superpoderes que quieras.
¿Salvarías al mundo o te apoderarías de él?
A propósito de que las películas de superhéroes han sido el género más exitoso en taquilla de los últimos 10 años, vale la pena hacer un comentario entorno a las figuras que le dan sentido y razón de ser a las historias de estos personajes: los supervillanos.
No soy el único que considera que muchas veces en las historias los villanos llegan a ser incluso hasta más interesantes que los protagonistas, pero al explorar sus motivos nos podemos topar con componentes perturbadores por su extraña familiaridad. El supervillano surge como una respuesta a la moral rígida del superhéroe, ambos tienen poderes y habilidades superiores que los colocan por encima del tejido social pero sus acciones tienen grandes repercusiones en éste. El escritor Grant Morrison describe al Joker (Guasón) en su novela gráfica ARKHAM ASYLUM como “una mente adaptada para soportar el flujo caótico de la vida en el siglo XX. No es un demente, sino un caso de cordura extrema”, por lo que su conflicto con Batman radica en demostrar su punto de vista por encima del que tiene el encapotado, más allá del simple juego de policías y ladrones.
¿Tú también te reíste cuando Heath Ledger le clavó el lápiz en el ojo al guardaespaldas en THE DARK KNIGHT? Quizá también padeces de cordura extrema y no te has dado cuenta.
En la novela gráfica WANTED (la misma que sirvió de base para la película con Angelina Jolie y que se parecen muy poco entre sí. Gracias, Hollywood) el cínico autor Mark Millar plantea un escenario donde los supervillanos han derrotado a los superhéroes y éstos se alzan como amos absolutos del mundo. El peor de ellos es Mister Rictus, un hombre que fue despojado de cualquier ápice de moral debido a un terrible accidente donde pierde a su familia y queda desfigurado, pero no solo eso: Rictus era un cristiano modelo que al morir momentáneamente en la mesa de operaciones se encuentra con la terrible verdad: no hay Paraíso ni Infierno, no hay un Dios listo para juzgarte, recompensarte o condenarte. Solo el vacío.
El superpoder de Mister Rictus no es otro que la libertad absoluta, sin ninguna restricción moral o social. Eso lo convierte en el más peligroso de todos los supervillanos de WANTED: es simplemente impredecible, hace lo que quiere cuando quiere y dentro de la historia logra poner a todos contra la pared.
¿Tú también has sentido que Dios no te escucha? La existencia del mal es un misterio pero es el precio a pagar por nuestra libertad. Es la consecuencia de nuestras frustraciones pero también de nuestra carrera hacia la felicidad. Adán y Eva perdieron el paraíso solo por saber si podían ser más felices de lo que ya eran, pero que no se habían dado cuenta. Igual la serpiente que les dio la opción. El poeta John Milton pone en boca de Lucifer en su obra PARAISO PERDIDO: “Mejor reinar en el infierno que vivir de rodillas en el cielo”. Nada más acertado para definir al supervillano supremo, raíz de todos los demás.
Si tuvieras el poder ¿te atreverías a vivir completamente libre?
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